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Perdiste un diente — eso significa que esta noche, mientras duermes, pasamos por tu cuarto a recogerlo y dejarte algo especial a cambio.
Cuenta la leyenda que el Ratoncito Pérez vive en una cajita de galletas, en una vieja confitería de Madrid, junto a su familia de ratones. Desde hace más de un siglo, cada vez que un niño o niña pierde un diente de leche, él se entera esa misma noche.
Mientras la casa duerme, entra sin hacer ruido, se lleva el diente con mucho cuidado y lo guarda en su colección — algunos dicen que con ellos construye los ladrillos de su palacio subterráneo. A cambio, deja algo especial debajo de la almohada.
Hoy en día su equipo de ratoncitos ayudantes visita casas en todo el mundo, adaptando el nombre según el país: Ratoncito Pérez, El Ratón de los Dientes, Souris des Dents... pero siempre con la misma misión.
El fraile Luis Coloma escribe el cuento original para el Rey Alfonso XIII, de 8 años, cuando perdió su primer diente.
La tradición se extiende por España y América Latina, casa por casa, almohada por almohada.
Millones de niños siguen confiando en el Ratoncito Pérez cada vez que se les cae un diente.
Un servicio completo, pensado para que perder un diente sea toda una aventura.
Pasamos por tu cuarto mientras duermes, sin hacer ruido y sin despertar a nadie en la casa.
Monedas, un regalito sorpresa o un dulce — tú eliges qué te gustaría encontrar al despertar.
Te dejamos una cartita hecha especialmente para ti, con tu nombre y tu diente.
No importa en qué ciudad vivas, siempre te encontramos — hasta si te mudaste hace poco.
Es el ratoncito mágico que visita las casas de noche para recoger los dientes de leche que se caen, y dejar a cambio una monedita, un regalito o un dulce debajo de la almohada.
No hay una cantidad fija: algunos ratoncitos dejan una moneda, otros un regalito sorpresa o un dulce. Tú eliges qué te gustaría recibir al llenar tu solicitud.
Tranquilo, el Ratoncito Pérez es muy sigiloso. Revisa bien debajo de la almohada y del colchón: casi siempre aparece justo donde menos lo esperabas.
Cuéntanos tu nombre y qué diente se te cayó.
Coloca tu diente ahí antes de dormir.
Nosotros nos encargamos del resto, sin hacer ruido.
Despierta y descubre lo que te dejamos.
"Vino puntual y me dejó dos monedas brillantes. ¡Ni lo escuché entrar!"
"Le pedí un regalito sorpresa y me dejó una cartita también. Muy atento."
"Se llevó mi muela y me dejó un dulce. Voy a perder otro diente pronto para pedirle otra vez."
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